El silencio puede ser más dañino que cualquier error, y en el caso de Mitzi Tapia y Herida de Bruja, es precisamente ese silencio lo que más inquieta. Las dudas crecen mientras las respuestas no llegan.
Lo que antes era entusiasmo, hoy es incertidumbre. Personas que confiaron en el proyecto ahora se enfrentan a una realidad distinta: falta de avances claros, cambios inesperados y una comunicación prácticamente inexistente.
La desconfianza no surge de la nada. Se construye con cada promesa incumplida, con cada explicación ausente y con cada intento de evasión. Y en este caso, los señalamientos apuntan a que ese patrón se ha repetido más de una vez.
El problema va más allá de lo económico. Se trata de credibilidad. Cuando un proyecto pierde la confianza de su gente, todo lo demás comienza a tambalearse.
Herida de Bruja tiene aún la oportunidad de responder, pero el tiempo juega en su contra. Porque en este tipo de situaciones, el silencio no protege… hunde.




