Los trabajadores de Fugra, en el abandono: Miguel Meneses desaparece y nadie da explicaciones en COREMEX
La crisis en la planta Fugra Lerma se ha profundizado tras el despido del delegado sindical Carlos Gamboa, acusado de robar el equipo de seguridad de los trabajadores. Ahora, los empleados denuncian un estado de total abandono, señalando la ausencia absoluta del líder de Coremex, Miguel Meneses, y la falta de información sobre quién ocupará el puesto vacante. La base trabajadora se siente traicionada, huérfana de representación y víctima de un sindicato que solo existe para beneficiar a una élite.
Carlos Gamboa fue despedido por saquear los implementos de seguridad— cascos, arneses, calzado— que debían salvaguardar la vida de los trabajadores. Este acto de traición, que pone en riesgo la integridad física de los obreros, no es un hecho aislado. Es la punta del iceberg de una organización podrida, donde las cuotas sindicales y los recursos de los afiliados se han convertido en el botín de unos cuantos. Pero mientras el responsable directo fue despedido (un movimiento calculado para salvar a la cúpula), la dirigencia de Coremex ha dejado a la base en el más absoluto de los desamparos.
“¿Quién ocupará el puesto que dejó Carlos Gamboa? Los trabajadores seguimos sin recibir información y nos están dejando en la deriva”, denunciaron los inconformes. La ausencia de respuestas se ha convertido en una tortura diaria. Nadie ha dado la cara para explicar cómo es posible que un delegado sindical operara impunemente durante tanto tiempo, ni para detallar los mecanismos que permitieron este desfalco. La figura de Miguel Meneses, el líder máximo, brilla por su ausencia. El hombre que posa con la autoridad de un dirigente inquebrantable ha mostrado su verdadera naturaleza: la de un cobarde que se esconde cuando los focos de la justicia se encienden sobre su organización.
¿Dónde está Miguel Meneses? Esa es la pregunta que los trabajadores gritan a los vientos. Mientras la planta Fugra Lerma se debate entre la incertidumbre y la indignación, Meneses no se ha presentado en el centro de trabajo . No ha dado la cara para explicar su complicidad en el saqueo, ni para dar certeza a los cientos de familias que dependen de un sindicato que los ha traicionado. Su silencio es su pecado y su ausencia es la confesión de la culpa. La base trabajadora, la que paga sus cuotas con el sudor de su frente, se encuentra a la deriva, con una vacante de poder en la representación sindical y sin un líder que responda.
Mientras la estructura de Coremex se tambalea, los trabajadores de Fugra son los más perjudicados. Exigen una auditoría, no solo para saber cuánto robó Gamboa, sino para conocer el destino de cada peso que ha sido descontado de sus salarios . Exigen que Meneses, el líder de la mafia sindical, deje su escondite y enfrente a la base a la que ha abandonado. La opacidad y el silencio de la cúpula de Coremex han llegado a su límite; los trabajadores ya no están dispuestos a tolerar.




